Chilpancingo (RRC): En un operativo coordinado que refleja el compromiso de las autoridades federales y estatales contra la violencia en la región, fuerzas de seguridad detuvieron a dos hombres presuntamente vinculados al grupo delictivo «Los Tlacos», una de las organizaciones criminales más notorias en el estado de Guerrero.
El cateo, realizado en la colonia Gobernadores de la capital guerrerense, resultó en el aseguramiento de armamento, drogas y equipo táctico, marcando un avance significativo en la lucha contra la inseguridad que azota la zona centro del país.
El despliegue comenzó temprano este martes, involucrando a elementos de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE Guerrero), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSPGro).
Según un comunicado oficial del Gabinete de Seguridad de México, el cateo se llevó a cabo en un inmueble utilizado presuntamente para actividades ilícitas relacionadas con el narcomenudeo y la posesión ilegal de armas.
Durante la incursión, las autoridades detuvieron a dos individuos –cuyos nombres no han sido divulgados por razones de investigación– identificados como operadores de bajo perfil de «Los Tlacos». El decomiso incluyó:
- Dos armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.
- Varias dosis de droga, posiblemente cristal y marihuana, destinadas al mercado local.
- Equipo táctico, como chalecos antibalas y radios de comunicación.
- Una motocicleta con reporte de robo, que podría estar ligada a operaciones de vigilancia o traslados ilícitos.
El operativo se basó en inteligencia previa, derivada de denuncias ciudadanas y vigilancia continua en la zona, y no se reportaron heridos ni enfrentamientos armados.
Los detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial para su proceso correspondiente, donde enfrentarán cargos por posesión ilegal de armas, narcomenudeo y asociación delictuosa.
«Los Tlacos», también conocidos como el Cártel de la Sierra, emergieron en 2010 como un grupo disidente de la Policía Comunitaria de General Heliodoro Castillo, en la sierra de Guerrero.
Inicialmente presentados como una fuerza de autodefensa contra otros cárteles, rápidamente se convirtieron en una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, extorsión, secuestros y disputas territoriales.
Su cuartel general se ubica en el municipio de General Heliodoro Castillo, cerca de San Miguel Totolapan, pero su influencia se extiende a localidades como Cocula, Eduardo Neri, Leonardo Bravo, Chilpancingo y Tepecoacuilco.
Liderados por figuras como Onésimo Marquina Chapa («El Necho») y Javier Marquina Chapa («El Barbas»), «Los Tlacos» han sido responsables de numerosos episodios de violencia extrema en la región. En octubre de 2019, por ejemplo, 14 presuntos miembros del grupo murieron en un enfrentamiento con el Ejército Mexicano en Iguala, revelando su rol en el trasiego de estupefacientes.
Su rivalidad con grupos como «Los Ardillos», «Guerreros Unidos» y el Cártel del Sur ha generado una guerra por el control de plazas clave, incluyendo corredores de narcotráfico entre Acapulco, Chilpancingo e Iguala, así como minas como Los Filos-El Bermejal en Zumpango del Río.
En los últimos años, la presencia de «Los Tlacos» en Chilpancingo ha sido particularmente destructiva. La ciudad ha sido escenario de asesinatos selectivos contra funcionarios y líderes comunitarios, como los ocurridos en septiembre y octubre de 2024, donde se implicó al grupo en la ejecución de tres políticos locales en medio de pugnas territoriales.
Aunque en febrero de 2024 se reportó una tregua temporal con «Los Ardillos» para reducir el impacto en la población civil, los brotes de violencia persisten, contribuyendo a que Guerrero registre altos índices de homicidios dolosos.
Esta detención representa un golpe estratégico contra «Los Tlacos», al desmantelar una célula operativa en el corazón de Chilpancingo, una zona estratégica por su proximidad a la Autopista del Sol –vía clave para el trasiego de mercancías ilícitas hacia Morelos y el centro del país–.
Autoridades estatales y federales han intensificado los operativos en la región, con énfasis en la recuperación de vehículos robados y la interrupción de redes de extorsión, como se evidenció en detenciones previas en noviembre de 2024.
El gobernador de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, han reiterado su compromiso con la pacificación del estado. «Estas acciones conjuntas no solo debilitan a los grupos criminales, sino que devuelven la confianza a la ciudadanía», señaló un portavoz de la SSPC en un mensaje difundido en redes sociales.
Sin embargo, expertos en seguridad advierten que, para un impacto duradero, se requiere fortalecer la inteligencia comunitaria y abordar las raíces socioeconómicas de la violencia, como la pobreza en la sierra y la falta de oportunidades en comunidades indígenas.
Mientras tanto, residentes de la colonia Gobernadores expresan alivio cauteloso. «Esperamos que esto sea el inicio de algo más grande, porque la gente ya no puede vivir con miedo», comentó un vecino anónimo a medios locales. La FGR y la FGE continúan las investigaciones para vincular a los detenidos con crímenes mayores, incluyendo posibles nexos con homicidios recientes.
Guerrero, un estado rico en historia y recursos naturales, merece un futuro sin el yugo del crimen organizado. Operativos como este son un recordatorio de que la perseverancia institucional puede inclinar la balanza hacia la paz.
